San Fernando 2-0 Ucam Murcia
Que pase el siguiente. Este San Fernando parece no tener techo.
Parece no tener límites. Los isleños no se achican, ni ante los grandes ni ante
los menos grandes, y este domingo volvió a mostrar su mejor cara, volvió a
demostrar que está donde está por méritos propios, y volvió a demostrar
que su feudo, el Iberoamericano de Bahía Sur, es un fortín infranqueable
al que muy pocos, o casi nadie, puede acceder. Tirar las murallas del estadio
azulino parece una misión reservada para muy pocos; sólo la Balona, en un día
aciago de los isleños, pudo romper las barreras.
Por lo demás, los isleños son guerreros bien armados,
pertrechados y sin resquicio. Con eso, volvió a caer Goliath a manos de
David. El pequeño se hizo grande ante el poderoso y los tres puntos se
quedaron en La Isla.
Pero para que eso ocurriese, hizo falta poner corazón en el empeño, esfuerzo
en la lucha y pelea en la batalla. Los isleños pelearon hasta la
extenuación, volvieron a dar una lección de solidaridad, esfuerzo y trabajo y
consiguieron una victoria ante los suyos para cerrar un 2018 recordado por el
número de alegrías que el equipo azulino ha dado a sus incondicionales.
El de esta vez era un partido con doble disyuntiva. De un lado se
venía de perder, eso sí, injustamente, en Cartagena. Y de otro se
recibía al segundo clasificado de la tabla y uno de los equipos con
más opciones de terminar la temporada regular entre los cuatro primeros
clasificados, con jugadores con un tremendo renombre en sus filas y con un
bagaje extraordinario.
Pues de nada sirvió tanto escrito sobre el papel. Eso sí, la misión
no fue nada fácil por el poder que demostró tener el rival en suerte.
Con ello, el partido comenzó con el respeto que se tenían
ambos contendientes, a los que costaba entrar en la batalla. Tal fue así que
hubieron de pasar 8 minutos de juego para que se vislumbrase la primera ocasión
de gol. Ésta llegó en una jugada por la izquierda de Diego Simón que terminó
con un centro y un remate de volea en el segundo palo de Bruno Herrero que,
tras botar en el césped, salió rozando el poste.
La guerra comenzó a fraguarse tras traspasar el choque el primer cuarto de
hora. Fue el momento en el que Pau Franch controló dentro del área y fue claramente
derribado por Carlos Moreno. El trencilla de turno hizo oídos
sordos tanto a la jugada como a la reclamación unánime de la grada y
de los jugadores azulinos, que recibieron un minuto después, en el 17’,
el primer susto de la tarde. Titi, en un más que posible fuera de
juego, se plantó solo ante Rubén Gálvez e, inexplicablemente, su disparo salió
fuera ante el desconcierto de la parroquia local, que seguía reclamando el
penal.
Pero en el 19’, Pedro Ríos recortó en la frontal del área y fue derribado
a todas luces fuera de ella. Quizás quedó en la retina de Pérez Muley
la jugada anterior de Pau Franch y dictaminó penalti. El colegiado, de
esta forma, se equivocaba en ambas jugadas.
Pedro Ríos puso el uno a cero y aunque dos minutos después Kilian
Grant pudo igualar la contienda, Rubén Gálvez no lo dejó. El tanto coincidió
con el mejor juego de los de José Pérez Herrera, que comenzaban a gustarse y a
gustar.
En el 39’, Pedro Ríos, Carri y Pablo Sánchez hicieron las delicias del
público, que reaccionaba con olés los pases de los isleños. El disparo final
del gaditano, buscando la escuadra salió rozando la misma.Y en el delirio
azulino llegó la jugada de Pedro Ríos, que se internó por su banda, que
cedió atrás ante la llegada de Bruno Herrero y que puso en bandeja el segundo,
ese que ya era inapelable, ese que dejaba, prácticamente, sentenciado
el choque.
La segunda parte sólo tuvo la lectura de lo que es nadar
y saber guardar la ropa. Los isleños se ataviaron con sus mejores galas
para el trabajo y tuvieron claras las consignas; no dejar resquicio alguno y
destruir, paso a paso, al rival.
No tuvieron opciones los de Pedro Munitis, cuyas ocasiones se desvanecieron en
tímidas, aunque, eso sí, el trencilla volvió a fallar en un posible penalti a
Julen Colinas en el 78’.
Si la primera parte fue vibrante, intensa y espectacular de cara al
respetable y en todos los aspectos, la segunda fue de trabajo continuo,
de ayudas impresionantes y de control, lo que no se
podía traducir en algo brillante, pero sí efectivo, a todas luces.
Fueron cayendo los minutos como losas en las cabezas de los
murcianos que no veían resquicio alguno en la muralla, que no
encontraban la fórmula para romper lo que José Pérez Herrera ha creado con mimo
y un cuidado extremo, hasta el punto de que los resultados son el de terminar
el año 2018 en quinta posición, a dos puntos de los play-offs.
Ficha técnica
San Fernando: Rubén Gálvez (3), Gabi Ramos (3), Lolo Guerrero (3), Oca (2), Diego
Simón (2), Raúl Palma (2), Bruno Herrero (3) (M. Ramírez, 71’) (1), Carri (2),
Pedro Ríos (3), Pablo Sánchez (2) (Jacobo, 84’) (s.c.) y Pau Franch (2) (Buba,
79’) (1).
UCAM Murcia: Germán Parreño (1), Gurdiel (1), Migue García (1), Javi Fernández
(1), Carlos Moreno (1), Toni Arranz (0), Julen Colinas (1), Britos (0) (Onwu,
76’) (1), Titi (1), Kilian Grant (1) e Isi Ros (1).
Árbitro: Pérez Muley (madrileño). Mal. Impreciso. No contentó a nadie. Mostró
amarillas a Bruno Herrero (24’), Pedro Ríos (57’) y Lolo Guerrero (63’).
Goles: 1-0 (19’) Pedro Ríos transforma un penalti cometido sobre él por
Carlos Moreno. 2-0 (43’) Bruno Herrero a pase de Pedro Ríos.
Incidencias: Unos 800 espectadores en el Iberoamericano de Bahía Sur, que presentó
un terreno de juego algo irregular y resbaladizo.
Victoria de los cañaillas ante uno de los
gallitos del grupo y que le permite seguir en los puestos altos de la
clasificación. El portero, Rubén Gálvez,
volvió a realizar otro gran partido teniendo una brillante actuación.