R. Huelva 1-0 Almeria B
Merece un monumento. La plantilla
recreativista dignifica una semana más la camiseta que porta. En el peor
momento de la historia albiazul sus jugadores y su cuerpo técnico volvieron a
dar la cara para mantener a flote una nave que hace aguas por todos lados. Con
un choque soso y escaso de fútbol, pero sobrado de compromiso, sumó su segundo
triunfo para respirar.
Hay una fórmula que funciona en este Recre. Replegarse, agazaparse para defender con orden y que Núñez aproveche la que tenga. Con los pocos recursos que tiene parece una solución sensata. No hay elementos para pretender mucho más. Así se impuso hace una semana al Sevilla Atlético por la mínima y repitió ayer contra el Almería B. Seis de seis y el abismo del descenso a Tercera que se aleja de momento para los albiazules.
Lo que pase fuera del verde escapa a sus responsabilidades, pero al menos en lo que a ellos corresponde el Recre está en buenas manos. El Decano pelea por su supervivencia en dos niveles. En el deportivo respira gracias a su segunda victoria consecutiva. En el institucional suspira porque quienes tienen la posibilidad de encontrar una solución muestren el mismo atino que los jugadores sobre el césped para lograrlo.
Ceballos ha optado claramente por el pragmatismo. Busca el resultado a cualquier precio que no es poco. Así de claro lo anunció el viernes pasado. Cumplió su palabra. Con un once plagado de onubenses y canteranos más unos apoyos de lujo se replegó en su campo, buscó incomodó al rival y no tuvo prisas. En un duelo de intercambio de golpes o de ida y vuelta tenía las de perder. Rehuyó de ese escenario.
En la primera mitad le costó bastante más al Recre controlar a su oponente. Apenas sufrió en el área, pero en el centro corrió demasiado tras su rival. No era ese el plan. Mantener esa línea de partido lo desgastaría en exceso. Repitió su línea de cuatro de Sevilla y Edu Moya se mantuvo en el centro del campo. Arriba dejó solo a Rubén Mesa como referencia y Núñez como enganche por su verticalidad. Sin ritmo y tedioso, el primer asalto se saldó nulo.
En la reanudación corrigió el duelo con un cambio táctico que le dio resultado. Edu Moya volvió a su lateral derecho mientras el dibujo del centro del campo fue más natural. Con Cristian Fernández y Núñez por las bandas el Decano ganó en posicionamiento y presencia. Fue un bloque más compacto para controlar la situación. Esto no cambió en nada la disposición ofensiva albiazul. Hoy por hoy el plan no se negocia porque no cabe otra posibilidad.
Con un duelo tan equilibrado y carente de oportunidades el choque fue tomando un claro cariz. Sólo se abriría con una genialidad o un error. En un duelo entre rivales directos por el descenso a Tercera División parecía poco probable que se diese el primer condicionante. Cometió el esperado fallo la defensa del Almería B. Le regaló un balón a Núñez que el alma de este equipo definió muy bien.
Fue un enfrentamiento tan parecido al de la semana anterior que hasta goleador y fase del encuentro fueron calcados, sobre todo por el desenlace.
No hace tanto que el 7 era un dorsal maldito en Huelva, un número del que todos huían y que incluso quedaba vacante. Eran otros tiempos. Hoy está bendito, una cifra mágica, a la que se aferran los recreativistas buscando una salvación deportiva que fuerce a la institucional. A la espalda de Núñez de no sólo va un 7 glorificado por su profesionalidad y compromiso, si que van buena parte de las opciones de futuro que tiene este Decano.
Con la ventaja en el marcador tocó de nuevo aplicarse a la tarea de cerrar el encuentro. Salvo que el Almería B se descubriese por la necesidad iba a ser complicado que los albiazules tuviesen una nueva oportunidad para ampliar la renta. Las opciones de victoria pasaban por defender con orden y seriedad la renta.
El sacrificio de estos jugadores es encomiable. En las circunstancias actuales todo el agradecimiento que se les pueda dar es poco. Los almerienses intentaron a la desesperada recortar distancias. Apenas inquietaron al debutante Arturo. El único susto del moguereño en los 90 minutos llegó tras una falta en la que su despeje no fue aprovechado a puerta vacía por su rival.
Costó mucho sufrimiento el triunfo. Núñez pidió el cambio con calambres. A Carlos Delgado se le hizo muy largo el choque por el mismo motivo. Ale Zambrano se quedó arriba porque ya no podía bajar... Todos dieron lo que llevaban dentro para sumar una victoria clave. Queda mucho, muchísimo por delante, pero hoy el horizonte parece menos nublado, al menos en lo deportivo.
Recreativo: Arturo, Iván Robles, Carlos Delgado, Álvaro Moreno, Aitor Brioso (Cristian Fernández 46'), Edu Moya, Manu Molina, Ale Zambrano, Dani Molina, Rubén Mesa (A. Domínguez 67') y Núñez (Miguelito 82').
Hay una fórmula que funciona en este Recre. Replegarse, agazaparse para defender con orden y que Núñez aproveche la que tenga. Con los pocos recursos que tiene parece una solución sensata. No hay elementos para pretender mucho más. Así se impuso hace una semana al Sevilla Atlético por la mínima y repitió ayer contra el Almería B. Seis de seis y el abismo del descenso a Tercera que se aleja de momento para los albiazules.
Lo que pase fuera del verde escapa a sus responsabilidades, pero al menos en lo que a ellos corresponde el Recre está en buenas manos. El Decano pelea por su supervivencia en dos niveles. En el deportivo respira gracias a su segunda victoria consecutiva. En el institucional suspira porque quienes tienen la posibilidad de encontrar una solución muestren el mismo atino que los jugadores sobre el césped para lograrlo.
Ceballos ha optado claramente por el pragmatismo. Busca el resultado a cualquier precio que no es poco. Así de claro lo anunció el viernes pasado. Cumplió su palabra. Con un once plagado de onubenses y canteranos más unos apoyos de lujo se replegó en su campo, buscó incomodó al rival y no tuvo prisas. En un duelo de intercambio de golpes o de ida y vuelta tenía las de perder. Rehuyó de ese escenario.
En la primera mitad le costó bastante más al Recre controlar a su oponente. Apenas sufrió en el área, pero en el centro corrió demasiado tras su rival. No era ese el plan. Mantener esa línea de partido lo desgastaría en exceso. Repitió su línea de cuatro de Sevilla y Edu Moya se mantuvo en el centro del campo. Arriba dejó solo a Rubén Mesa como referencia y Núñez como enganche por su verticalidad. Sin ritmo y tedioso, el primer asalto se saldó nulo.
En la reanudación corrigió el duelo con un cambio táctico que le dio resultado. Edu Moya volvió a su lateral derecho mientras el dibujo del centro del campo fue más natural. Con Cristian Fernández y Núñez por las bandas el Decano ganó en posicionamiento y presencia. Fue un bloque más compacto para controlar la situación. Esto no cambió en nada la disposición ofensiva albiazul. Hoy por hoy el plan no se negocia porque no cabe otra posibilidad.
Con un duelo tan equilibrado y carente de oportunidades el choque fue tomando un claro cariz. Sólo se abriría con una genialidad o un error. En un duelo entre rivales directos por el descenso a Tercera División parecía poco probable que se diese el primer condicionante. Cometió el esperado fallo la defensa del Almería B. Le regaló un balón a Núñez que el alma de este equipo definió muy bien.
Fue un enfrentamiento tan parecido al de la semana anterior que hasta goleador y fase del encuentro fueron calcados, sobre todo por el desenlace.
No hace tanto que el 7 era un dorsal maldito en Huelva, un número del que todos huían y que incluso quedaba vacante. Eran otros tiempos. Hoy está bendito, una cifra mágica, a la que se aferran los recreativistas buscando una salvación deportiva que fuerce a la institucional. A la espalda de Núñez de no sólo va un 7 glorificado por su profesionalidad y compromiso, si que van buena parte de las opciones de futuro que tiene este Decano.
Con la ventaja en el marcador tocó de nuevo aplicarse a la tarea de cerrar el encuentro. Salvo que el Almería B se descubriese por la necesidad iba a ser complicado que los albiazules tuviesen una nueva oportunidad para ampliar la renta. Las opciones de victoria pasaban por defender con orden y seriedad la renta.
El sacrificio de estos jugadores es encomiable. En las circunstancias actuales todo el agradecimiento que se les pueda dar es poco. Los almerienses intentaron a la desesperada recortar distancias. Apenas inquietaron al debutante Arturo. El único susto del moguereño en los 90 minutos llegó tras una falta en la que su despeje no fue aprovechado a puerta vacía por su rival.
Costó mucho sufrimiento el triunfo. Núñez pidió el cambio con calambres. A Carlos Delgado se le hizo muy largo el choque por el mismo motivo. Ale Zambrano se quedó arriba porque ya no podía bajar... Todos dieron lo que llevaban dentro para sumar una victoria clave. Queda mucho, muchísimo por delante, pero hoy el horizonte parece menos nublado, al menos en lo deportivo.
Recreativo: Arturo, Iván Robles, Carlos Delgado, Álvaro Moreno, Aitor Brioso (Cristian Fernández 46'), Edu Moya, Manu Molina, Ale Zambrano, Dani Molina, Rubén Mesa (A. Domínguez 67') y Núñez (Miguelito 82').
Almería B: Gianfranco,
Marín, Adri, Joaquín, Josema, Selfa, Fran Pastor (Hicham 76'), Pérez (Rubén
Sánchez 76'), Montero, Gaspar y Kiu.
Gol: 1-0 Núñez
(60').
Árbitro: Cuacedo Sace
(Cádiz). Mostró amarilla a Álvaro Moreno (36'), Dani Molina (70') por el
Recreativo; y a Kiu (12'), Montero (50') por el Almería B.
Incidencias: Encuentro
disputado en el Nuevo Colombino ante unos 4.000 espectadores.
Victoria importante del Recre que les aleja de los puestos del descenso. El
portero de Aracena, Ruben Galvez, no
pudo jugar al estar sancionado con un partido.