San Fernando 2-1 R. Murcia
Desde que el San Fernando consiguió los 45 puntos necesarios para lograr la
permanencia se comentó que todo lo que vendría después sería un regalo, un
presente que dejaría la temporada, un obsequio para los aficionados y
seguidores azulinos. Pues este domingo llegó el primer regalo como si de un
cumpleaños se tratase. Los isleños doblegaron a una autentica bestia
negra. El equipo de José Pérez Herrera volvió a ser grande, a plagar de
ilusiones a los suyos, a no bajarse de la nube en la que se ha subido
a base de esfuerzo, trabajo y creencia y, sobre todo, volvió a alimentar los
sueños de los más optimistas del lugar, ese sueño con los ojos abiertos que ven
al equipo de La Isla en unos play-offs de ensueño.
Pero es que los de San Fernando lo difícil lo hacen fácil. Los
isleños se han convertido en el equipo más fiable del grupo en su terreno de
juego y no se cansan de hacer paquetes con moña y lazo para regalar a
sus seguidores partidos ganados, grandes equipos doblegados y una fe que, a
buen seguro, mueve montañas.
La de este domingo, más que moverla la zarandeó de tal forma que terminó
por recoger del árbol todas las frutas que fueron cayendo. Y eso que el
Murcia dejó patente grandes dotes de calidad y una ambición extrema,
pero eso sí, cierta dosis de infortunio que lo tiene donde lo tiene.
Por eso fue el equipo pimentonero el que golpeó primero para desestabilizar
al contrario. Y lo hizo con rabia, para crear angustias y dejar a las claras
que eso de llevarse el gato al agua no iba a ser misión fácil. Un minuto
había transcurrido cuando Miguel Díaz estrellaba el cuero en el poste del
debutante Milovic. Eso encrespó los nervios de un San Fernando que
apretó los dientes y comenzó a pensar, si no hacemos lo que sabemos, no
lograremos nada.
Pues eso hizo, lo que saben hacer: presionar, no dejar espacios,
ser solidarios y trabajar al doscientos por cien. Eso le dio el primer
gol, eso le dio el dominio en la continuación el tanto logrado y eso le dio un
primer cuarto de hora de ensueño donde el partido era un ir pacá y pallá.
En el 11’ pudo Pablo Sánchez aumentar la cuenta a pase de
Bruno Herrero y en el 14’ fue Carri el que no llegó a culminar una maravillosa
jugada trenzada del equipo isleño. Pero los granotas reaccionaban con arreones
y Milovic tuvo que emplearse a fondo en un disparo a bocajarro de Manel en el
26’.
Prácticamente expiraba la primera mitad y todo parecía ir con normalidad, ya
que los isleños controlaban y los murcianos no encontraban la fórmula. Y
entonces llegó la jugada que prácticamente cerró el partido.Un mal despeje de
Mackay, unido al fuerte viento reinante, dejó la pelota cayendo en la frontal
del área. El cancerbero reaccionó al fallo y a la presión de Carri que
consiguió tocar el cuero para que éste cayese dentro del área en los pies de Bruno
Herrero. El jerezano fue el más listo de la clase, recortó y disparó para que
Charlie Dean quisiese emular a Casillas con una parada que significó el penalti
y su expulsión. Era el 44’ y el partido ya estaba, por aquellos
entonces, prácticamente finiquitado.
En la segunda los de Murcia volvieron a querer percutir sobre Milovic,
pero el disparo de Nahuel en un libre directo lo volvió a repeler el travesaño.
Esto despertó a los de La Isla, que tuvieron el ¡uy por poco! en un disparo de
Pau Franch en el 50', el ¡uy por poco! en un remate de cabeza del propio Pau
Franch al que contestó Mackay de manera magistral en el 51’. Yel ¡uy por poco!
en una jugada trenzada del equipo azulino que terminó con un remate flojo de
Manu Ramírez en el 52’.
Fue entonces cuando se debió de terminar el partido porque las intensidades
bajaron, los peligros no existieron y el control isleño era máximo. Se tuvo que
terminar el partido sino hubiese sido por una jugada fortuita, en el
tiempo de descuento, que terminó con un remate de cabeza de Juanma Bravo y el
tanto murciano. Era el 93’ y quedaba uno de descuento que se convirtió en
dos, que dejó un nudo en la garganta de los aficionados isleños y que mostró
ese pequeño miedo que da el fútbol cuando un equipo gana dos a cero con comodidad
y te hacen un tanto.
Pero el San Fernando ya está curado de espanto en estos menesteres
y supo aguantar lo que restaba de tiempo extra para el delirio de una
afición que no termina de frotarse los ojos para despertarse y ver a su equipo
entre los grandes del grupo con 26 jornadas ya disputadas, acercándose al
segundo objetivo de la temporada, que no es otro que llegar a los 56 puntos con
los que se hizo historia en Segunda B y con los play offs de
ascenso en el horizonte de los sueños.
Ficha técnica
San Fernando: Milovic (1), Gabi Ramos (2), Antonio Oca (3), Colo (3), Nano Cavilla
(2), Raúl Palma (3), Bruno Herrero (2), Carri (2) (S. Romero, 60') (1), Manu
Ramírez (2) (Javi Gómez, 72') (1), Pablo Sánchez (2) y Pau Franch (3) (Joselu,
79') (1).
Murcia: Mackay (1), José Ruiz (0), Nahuel (1), Charlie Dean (1), Maestre (1)
(Escribano, 84') (s.c.), Hugo Álvarez (0), Jeisson (2), Armando (1), Manel (2),
Miguel Díaz (1) (J. Bravo, 79’) (1) y Miñano (0) (Josema, 59') (2).
Árbitro: García Gómez (extremeño). Expulsó con roja directa a Charlie
Dean (43’) y Nano Cavilla (91’). Mostró amarillas Antonio Oca (21’), Armando
(22’), Carri (45’), Gabi Ramos (47’), Pau Franch (74’), Escribano (92’) y Bruno
Herrero (94’).
Goles: 1-0 (6’). Nano Cavilla, en un disparo desde 40 metros que rebota en
Maestre. 2-0 (44’). Bruno Herrero, de penalti. 2-1 (93’). Juanma Bravo
aprovecha un balón dividido y marca de cabeza.
Incidencias: 1.800 espectadores en el Iberoamericano de Bahía Sur.
Victoria del San Fernando en casa ante el
R. Murcia y que le permite seguir en los puestos altos de la clasificación. El
portero, Rubén Gálvez, no jugó al tener un partido de
sanción.

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