R. Huelva 1-1 Melilla
Hace ya algún tiempo que la
incondicional afición albiazul se grabó a fuego un lema que su equipo hace suyo
sobre el césped. Dicen que rendirse no es una costumbre onubense y bien que lo
saben los que pasan por el Nuevo Colombino. Es la fe la que sostiene en pie a
la entidad y la que se aferran los recreativistas cuando el viento sopla en
contra. Comienza a ser ya una sorprendente rutina lo de un equipo que se
revuelve siempre, se sacude el polvo y después de besar la lona se levanta para
dar su último golpe ganador. Mientras está vivo que nadie se confíe con este
Recre.
El empate recreativista ante el Melilla
tuvo mucho de justicia poética. El Decano no mereció perder ni su rival ganar.
Uno expuso todo lo que tiene sin guardarse nada ante un oponente que quiso
llevarse los puntos con lo justo, con una ley del mínimo esfuerzo que la valdrá
en cualquier otro campo, pero no en Huelva.
La fe y el compromiso ya valieron tres
puntos contra la Balona y uno más frente al Mérida. Ayer sirvieron para
descontar otro más en el camino hacia la salvación. En la carrera de fondo que
supone la liga cada paso vale oro y cuando no se pueden dar de tres en tres hay
que seguir avanzando. Los rivales aprietan, pero el de ayer es un punto que se
descuenta camino de la salvación.
El resultado y la historia del encuentro
debieron ser bien diferentes. Ni penalti ni polémica alimentada desde Melilla
ni agonía final. El partido tuvo que ser una victoria recreativista cómoda.
Durante 45 minutos el despliegue de fútbol albiazul fue notable ante un rival
obligado a ganar para pelear por el ascenso que se empequeñeció en el Nuevo
Colombino. El Recre fue el equipo grande ante un Melilla con un planteamiento
rácano y conservador. Así el equipo de Pavón fue muy superior en casi todas las
facetas. El Decano obligó a su oponente e defenderse en su propio campo.
Pavón se decantó por Pape en el centro
del campo y arriba mantuvo a los mismos hombres que ya le dieron un repaso al
Lorca una semana antes. Como entonces fue la falta de acierto en los metros
finales lo que privó a los albiazules de adelantarse en el marcador.
El balón rondó la meta de Dani Barrio en
varias ocasiones con peligro. La más clara fue la que tuvo Fran Machado en el
34. Como colofón a una buena jugada colectiva de los albiazules el granadino
recibió un espectacular pase de Rafa de Vicente que lo dejó solo ante el
portero. Su golpeo se marchó alto.
A base de dinamismo, de toque y muy buen
criterio desarboló el Recre a su oponente. Rafa de Vicente hizo un gran partido
y mientras duró la gasolina no hubo otro equipo sobre el césped que el
recreativista. Gran trabajo de Pape en el control y de Fran Machado sumando su
calidad en cada intervención. El fuelle albiazul se agotó en los instantes
finales del primer tiempo. El esfuerzo pesó un tanto. Fue premonitorio.
En la reanudación el Melilla decidió salir
de la cueva. Aprovechó el desconcierto inicial de los albiazules para soltarse
el dominio y lanzar un zarpazo. Lo hizo a través de Santi Luque, el único
norteafricano junto a Jairo que demostró algo en Huelva. El atacante arrancó
desde la banda izquierda y ante la pasividad de la zaga albiazul buscó el
espacio para el golpeo y colocó el balón pegado al palo.
El tanto desactivó al Recre. El equipo
albiazul entró en barrena. Pasó por la crisis lógica del palo e incluso pudo
despedirse del choque en una buena acción ofensiva visitante. Nacho Aznar se
encontró con un salvador Rubén Gálvez. Fue el segundo y último acercamiento
melillense. Con la ventaja los norteafricanos se sintieron seguros en su campo,
donde se encerraron sin complejos. Dando por muerto al Recre cometieron el
error que les costó la victoria. Este Decano no tiene por costumbre rendirse.
A Pavón le tocó reconstruir el equipo
desde el banquillo. Con un rival tan descaradamente conservador no tenía
sentido mantener una estructura defensiva tan amplia. Desmanteló su línea de
atrás y refrescó el centro y el ataque. Con Miguelito al lado de Rafa de
Vicente, Waldo destrozando a su lateral y Rubén Mesa como último recurso en el
todo por el todo convirtió el duelo en un ejercicio de acoso y derribo sobre la
meta de Dani Barrio.
Como una reproducción del partido con el
Mérida o con El Ejido, el choque se jugó durante 45 minutos en campo contrario.
Un decepcionante Melilla se conformó con defenderse, renunció por completo a
cualquier opción de ataque y con ello permitió al Decano crecer en ataque.
Las ocasiones se sucedieron a favor del
Decano, que sin embargo no tuvo puntería. A la hora de partido tuvo el empate
Antonio Domínguez a pase de Miguelito. El puntaumbrieño fue obstaculizado por
un rival y se entretuvo para rematar. No cejó en su empeño al Recre. Dani
Barrio apareció de nuevo en el 84 para detener por partida doble la igualada
albiazul.
De nuevo el choque se condenó a la
agonía de los instantes finales. La cobardía norteafricana no merecía el premio
de la victoria. Con el último esfuerzo lanzó una carga desesperada el ataque
recreativista. Iván Aguilar armó la pierna y en el camino del balón se cruzó la
mano de un melillense para ofrecer la oportunidad de igualar con el tiempo
cumplido. Antonio Domínguez se cobró la justa recompensa.
Ficha técnica
Recreativo: Rubén Gálvez, Iván Robles
(Rubén Mesa 75’), Javi Cantero, Rafa de Vicente, Bonaque, José Alonso, Núñez,
Pape (Miguelito 59’), Iván Aguilar, Fran Machado (Waldo 59’) y Domínguez.
Melilla: Dani Barrio, RIchi, Jilmar,
Sánchez, Mahanan, Nando, Jairo (Kiu 75’), Ali, Aznar (Prieto 70’), Vázquez
(Agudo 64’) y Luque.
Goles: 0-1 Santi Luque (50’). 1-1
Domínguez, de penalti (90’)
Árbitro: González González (tinerfeño).
Mostró amarilla a Ali (29’), Dani Barrio (87’), por el Melilla; y a Núñez
(31’), Pape (45’), Bonaque (81’), Ale Zambrano (83’), Iván Aguilar (87’) por el
Recreativo. Amonestó al técnico Juan Manuel Pavón.
Incidencias: Encuentro disputado en el
Nuevo Colombino ante unos 7.000 espectadores. Terreno de juego en perfectas
condiciones. Antes de comenzar el choque se rindió un homenaje a Zamora, que
esta semana anunció su retirada por las lesiones.
Empate del Recre en casa ante el Melilla y donde mereció mejor suerte. El portero,
Ruben Gálvez, no tuvo mucho trabajo
pero realizó varias paradas de gran mérito, no pudiendo hacer nada en el gol.